Las Naciones Unidas pronostican que hacia el 2050 habitarán el mundo cerca de 9.700 millones de personas, mientras que para el 2100 el organismo señala 10.900 millones. ¿Cómo podemos asegurar alimentación de calidad para todos? Más aún, considerando el aumento de la urbanización y la creciente clase media mundial, que están demandando mayor seguridad alimentaria. Mientras que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), indica que esta demanda requerirá duplicar la producción de alimentos.

Este exponencial crecimiento de la población y urbanización, sumado a una clase media cada vez más educada y consciente de la necesidad por mejorar su alimentación y salud, está llevando a la Industria Alimentaria a visualizar y plantear profundas mejoras en la seguridad alimentaria y trazabilidad de los alimentos, para poder dar respuestas eficientes y saludables, a una población que cada día más entiende y valora una alimentación más amigable con el medio ambiente, más saludable y confiable.

Un aspecto fundamental en este proceso de mejora continua en la industria alimentaria, es el manejo y gestión de la información, en tiempo real, de los productos alimenticios. Es factor sumamente vital. Principalmente, porque estamos hablando de productos, sean frescos o manufacturados, que poseen una fecha de caducidad y expiración, y bajo ciertos malos manejos, pueden atentar contra la salud de las personas.
Es por ello, que una nueva tendencia en la industria, que se ve acelerada por la pandemia y la necesidad de mejorar aspectos y normas sanitarias, se traduce en el gran reto para las empresas de alimentos de tener que contar con una alta visibilidad de la información en el momento oportuno, de toda la cadena de abastecimiento. Desde el productor, hasta que el alimento llega a manos del consumidor. La información compartida y visibilizada por todas las áreas de la compañía, es clave.

Trazabilidad alimentaria: más allá del sabor

En el sector alimentario global, cada vez más interconectado y dependiente entre sí, existen una serie de normas, certificaciones y regulaciones internacionales que deben cumplirse, si el objetivo de la empresa es aumentar su mercado y llegar a consumidores que paguen más por sus productos. Ya no solo basta con que el producto alimente, sino que debe aportar elementos adicionales a nuestro bienestar físico y mental, ser amigables con el medio ambiente y con las comunidades y trabajadores.

Más aún, para vender en algunos mercados, estas regulaciones y normativas son obligatorias, representan el cumplimiento de leyes. Son certificaciones internacionales que facilitan la entrada a mercados más exigentes y otorgan ventajas competitivas, lo que requiere que dicha documentación se encuentren disponible para toda la compañía y en tiempo real. Es por ello, que contar con un software ERP como Dynamics, es vital para la trazabilidad y seguridad alimentaria hoy en día.
Por ejemplo, uno de los puntos más importantes que las empresas de alimentos deben resguardar y monitorear, es la fecha de vencimiento de sus lotes. No solo de materias primas, sino que también, materiales de empaque, materiales que tienen contactos con el alimento mismo. Las certificaciones que se deben cumplir no es solo una, sino que son un conjunto de normas que permiten acceder a nuevos y mejores consumidores.
Estas certificaciones permiten demostrar el origen, manipulación, análisis de calidad microbiológicos. Un análisis microbiológico incorrecto puede significar que dicho producto es dañino para la salud. Entonces, poder demostrar con una confiabilidad del 100% el óptimo proceso que tuvo ese producto, los análisis que se le hicieron, los resultados que se obtuvieron, su origen, etcétera, entregará un valor agregado a dicho producto.
La trazabilidad, trabajando de la mano con nuevas tecnologías, están comenzando a mejorar los sistemas y cadenas de producción y suministro alimentarios, impulsando nuevos modelos de negocio.

El nuevo consumidor: más exigente, saludable y gourmet

Si bien la pandemia ha sacado a la luz masivamente a este nuevo consumidor, una persona que se preocupa en mejorar la calidad de vida a través de la alimentación no es algo nuevo, el Covid-19 la aceleró.
Durante los últimos años, los consumidores han redefinido un estilo de vida saludable que incluye ejercicio regular, relajación, meditación y atención a su salud mental y emocional. Hoy en día, sobre todo las nuevas generaciones, como Millennials o Centennials, buscan una vida donde su salud emocional, sea igual de importante como la salud física.El auge de la clase media y generaciones más educadas ha generado más conocimiento, por ejemplo, de los alimentos funcionales o inteligentes, aquellos, que no solo nutren, si no que entregan otros beneficios, como menor riesgo de contraer enfermedades, mayor concentración, más energía, menor riesgo cardiovascular o mayor estabilidad de la flora intestinal.

El nuevo consumidor controla lo que come y se informa de qué empresa elaboró dicho producto. Si fue una empresa que ha tenido problemas de seguridad alimentaria o comete daño severo al medio ambiente.
Es por ello, que las compañías alimentarias deben prestar mucha atención a la gestión integral de su proceso productivo. Hoy en día, hay más ojos y son más exigentes los consumidores en evaluar los alimentos, ya no solo se trata del sabor.