Era el año 2012 cuando decidimos con mi esposa ir a Colombia. No era una oportunidad, ni siquiera era porque alguien nos lo había recomendado, solo quería ir por la aventura de conocer algo nuevo y ahora que miro en retrospectiva, debe haber sido la mejor decisión que he tomado en la vida. Vi una oportunidad y la tomé.

Anteriormente había trabajado en sistemas, haciendo trabajos operativos y otras cosas típicas en desarrollo web. En la universidad conocí los ERP, pero fue algo muy superficial, nunca imagine el robusto y complejo sistema en el cual llevo trabajando por años y nunca lo habría logrado sin el apoyo de mis compañeros.

La capacitación y los primeros años

Después de un proceso de inducción comencé a estudiar Dynamics, primero leyendo bastante sobre conceptos, para luego practicar y practicar cosas básicas.

Cuando llegas a otro país todo es complicado, la comida te sabe distinto, el aire es diferente, las palabras son distintas… Pero nadie te advierte sobre la forma de pensar tan distinta que tiene un latinoamericano con respecto a otro. Analizar y proceder a trabajar en un problema es algo típico de ingeniería, pero lograr hacerlo en equipo de manera exitosa es otro asunto mucho más difícil.

Gracias al intenso apoyo de mis compañeros y a las distintas herramientas que me entregaron logré desarrollarme profesionalmente en un país que nunca había visitado anteriormente, logrando superar uno a uno distintos obstáculos que normalmente nacen de las implementaciones de sistemas. Los desafíos crecieron y también las oportunidades, así fue como nació la opción de volver a Chile.

De vuelta en mi tierra

Nunca había estado tan agradecido de un equipo como el que dejé en Colombia, todo el conocimiento y la experiencia que logré en un par de años allá, se tradujeron en una rápida adaptación al modelo chileno, el cual es a todas luces un mundo diferente al que conocía.

Pero todas las dificultades iniciales y desafíos que salían día a día fueron trabajados rápidamente y de un momento a otro me encontré con un equipo fantástico, que a pesar de las sorpresas tenía componentes parecidos al que dejé en mi segunda patria. Encontré a la familia AlfaPeople, un equipo multicultural, que a pesar de las distancias maneja el mismo concepto en todos lados, un grupo que con profesionalidad y esfuerzo sacan día a día lo mejor de sí.

Mirando el horizonte

Ya llevo 3 años de vuelta en Chile y mi experiencia ha sido sumamente satisfactoria. Los desafíos de hoy son mucho mayores que los de ayer, pero tengo la certeza que con el respaldo que existe en el equipo cualquier tarea puede ser abordada y sin importar lo audaz que parezca, los muchachos se atreven. Y eso no lo encuentras en todos lados, no lo encuentras en todos los países, lo encuentras en AlfaPeople.

Es normal tener miedo a las cosas nuevas, sobre todo si te hacen salir de tu zona de confort. Pero si he aprendido algo estos últimos años es que, si tu compañero está dando su mejor esfuerzo, entonces es tu deber estar a la altura, porque la calidad no se exige, se produce a base de dedicación y esfuerzo.